domingo, 19 de junio de 2011

El ojete de mis amigos


Como todos los sábados mis colegas y yo  estábamos reunidos tomando unos albariños a mediodía. Cuando de repente uno de ellos dijo:

-  ¡Un revuelto de grelos con gambas y otra ronda, por favor!

Todos nos reímos y seguimos allí tajándonos un poco más. Luego sobre las 16:05 h nos quedamos todos muy serios y uno que venía del WC dijo:

- ¡Oye!, ¿por qué no hablamos del tercer ojo humano?


La verdad, a todos  nos apeteció, al fin y al cabo el tercer ojo humano es un tema apasionante, de los que todos en mayor o menor medida tenemos algo que opinar. Era el momento en el que todos necesitamos un sitio tranquilo y agradable en el que poder divagar, así que cogimos un taxi, le dijimos que nos llevase a casa que íbamos a hablar del tercer ojo humano. El taxista no puso inconvenientes, nos llevo gratis e incluso subió a mi loft, porque le apetecía hablar del tema. Una vez en casa Soyunmendrugo que es un biólogo, escritor y enciclopedante amigo mío, quiso abrir el debate y dijo:

-  Soyunmendrugo: Hace unos años cuando se descubrió que la melatonina actuaba contra el envejecimiento  celular, la glándula pilenial se convirtió en el mayor receptor de nuestro cuerpo humano y de aquí surgió la energía pránica que sentó los cimentos de la filosofía oriental basada en el tercer ojo humano.
-   Todos: ¡Pero de que vas matado!, ¡Soyunmnedrugo que dices!, ¿a qué ojo te refieres so mamón?

Entonces, el muy serio dejo su licor café sobre el sinfonier y dijo:

-  Soyunmendrugo: Lógicamente hablo de los chacras y del ojo de la vida que se encuentra en el centro de cabeza.
-  Todos: ¡pero que vas a tener tú en el centro de tu cabeza! pero si por no tener, no tienes ni pelo.

Todos nos echamos a reír  abrazándonos. Nos quitamos las camisetas y le dijimos:

-  ¡Qué no tío!, que el tercer ojo es...Y ya por señas le explicamos a cual nos referíamos.

Mi amigo Razonesobvias se puso de pie para que Soyunmendrugo lo  tuviera más claro y este dijo:

-   ¡Aahhhhhh!, ¡tenía que haber imaginado que viniendo de vosotros no podría ser un tema serio y transcendental! y se hecho a reír.

Yo lo miré fijamente y le dije:

-       Mira Soyunmendrugo te digo una cosa, ¡coge tu puto licor café del sinfonier!, ¡cómo se caiga te vas a ir calentito!, ¡te voy a dar una patada en el tercer ojo que te vas a enterar!

Allí empezó el cachondeo, todos reíamos y decíamos:

-   ¡A ver, vamos a ver los ojos!

Ahí, me puse serio y dije:

-   ¡No, un respetito, no somos una panda de maricones!

Entonces dejamos la gilipollez y empezó un debate muy serio y llegamos a la conclusión de que el tercer ojo es muy importante, sobre todo en determinados momentos del día. Así, cada uno hablaba de sus experiencias, uno dijo:

-   ¡A mi es el ojo que más me pica!

Y yo dije:

-   ¡Pues no voy a ser yo quien te lo rasque!

A partir de ahí se abrió la veda y los demás dijeron:

-   Amigo 1: Para mí es el ojo que más se irrita
-   Rato: por lo menos tus dientes están cada vez más blancos
-   Amigo 2: Pues, yo llevo varios días con el tercer ojo cerrado
-   Rato: Pues habla con el que lo tiene irritado, a ver si puede ayudarte abrirlo.
-  Soyumendrugo: ¿Sabéis que al tercer ojo se le conoce por su diminutivo “ojete”?

Cuando dijo esta obviedad todos preferimos no gastar saliva en contestarle e hicimos como si no hubiera dicho nada.

Después de 6 o 7 horas de licor café y de un sinfonier teñido de negro, llegamos a la conclusión de que: ¡viva el tercer ojo!, que hay que apoyarlo y que a veces hay que empujarlo...

La verdad me encantan y aprendo muchísimo con estas charlas filosóficas con mis  amigos. Si alguno de vosotros se quiere unir a nuestro grupito, solo tiene que enviar un mail a: nosoyunmendrugo@gmail.com, prestarnos su casa y tener al menos 20 litros de alcohol por reunión.

Con la esperanza de encontrar nuevos amiguitos de los que aprender mucho, se despide,

Rato Raro

domingo, 12 de junio de 2011

NO ME IMPORTA NI UN PEPINO


Un pepino me ha hecho la vida imposible este fin de semana. ¿Cómo es posible que un maldito pepino me haga llorar de pena, hasta el punto que no he levantado cabeza?

Para ser más concreto, esto me ha pasado con el típico pepino de Murcia de tamaño estándar, ese que normalmente nos pasa a todos desapercibido.

El viernes por la noche hice una cena con unas amiguitas del gimnasio con los que hago spinning, una gente guapa, top y liberal, las típicas a las que como a mí les va muy bien en la vida, cosa que nos mola y nos lleva a reunirnos para reírnos del resto de la humanidad. Era una cena en plan “casual” y vegetariana, cosa que yo no entendí muy bien porque hice entrecot de buey, lo que hizo que todas se me quedaran mirando y pensando: ya está ahí el imbécil del pijamita.
Nos repartimos un poco el trabajo entre todos y una tal Silvia que yo no conocía de nada hizo una ensalada con lechuga de Cantimpalo, cebolletas en vinagre, atún (calvo claro), zanahoria de Motril, soja alemana y aceitunas en lata de Puerto Llano, bueno lo típico de una ensalada.

La cena acabó muy bien, brindamos todos con albariño y no paramos de reímos, con las típicas bromas:

-   ¿Qué le dice una zanahoria a un tomate?
-   ..................
-   ………………………
-   ..................
-   ………………………
Nada porque no hablan
-   ja,ja

Una vez que agotaron mis reservas de albariño y licor café, se fueron todas para su casa.

Hoy cuando me levanté, fui a la nevera a beber agua fría, un poco ajado, y cuando fui a cerrar la nevera oí:


  •          Desconocido: Ya está bien.
  •   Rato: Perdón, ¿con quién hablo?, ¿quién se dirige a mí?   Pensaba a lo mejor que alguna amiga mía estaba por ahí escondida y que quería jugar.
  •       Desconocido: Ya está bien, estoy aquí en el fondo de la nevera.

Miré, y vi un pepino solo y abandonado, de muy mala leche que me preguntaba:
  • Pepino: Perdona, ¿quién hizo la ensalada a noche?
  • Rato: Una tal Silvia
  • Pepino: ¿tú crees que hay derecho a que me dejes sólo aquí? ¡es que ya te vale!, ¡hacer una ensalada con soja alemana y sin pepino!, ¡Qué anormal!, ¡a quién se le ocurre después de hacer una ensalada, dejar un maldito  pepino ocupando espacio en la nevera!, ¿te jode que sea español?

Silvia si estas leyendo este post dime:

-   ¿Por qué no le has echado pepino a la ensalada?, ¿qué pasa no cogía en la ensaladera?, ¿no has leído que el pepino español no es el culpable de los males gastrointestinales?, ¿O acaso es que te produce arcadas metértelo en la boca?

El pepino se puso en plan chulo, se comió un yogurt natural, es decir, se mojó todo y me miró fijamente humedeciéndose los labios. Esto me acojonó y estuve todo el sábado sin salir de mi loft por posibles represarías pepineras. Llegado el domingo acabé con todas las tonterías y los miedos y hallé una solución: me lo metí despacito en la boca y me lo comí todo.

Al fin y al cabo, sería muy fuerte que a mí que he plantado cara a todos los porteros de discotecas de este país y de parte del extranjero, un solo pepino asqueroso me tuviese acojonado.

Bueno esto es todo lo más emocionante que me ha pasado el fin de semana, el próximo, si el ECOLI me lo permite, os seguiré contando mis últimas aventuras.

Un abrazo,

Rato Raro

viernes, 3 de junio de 2011

Memorias de un neurótico


Todos los días cuando salgo de mi loft, tengo la horrible sensación de que me olvidado algo, lo que me lleva a comprobar obsesivamente todos los bolsillos de mi traje y maletín del portátil, lo cual creo que yo, es una soberana estupidez, ¡con una vez tendría que ser suficiente! Pero no puedo...siempre tengo la impresión de que me dejo algo demasiado importante, incluso cuando corroboro que me llevo todas las cosas: clínex, llaves, cartera, USB, pincho de internet, pluma, molesquine, tarjetas de visita, barra de cacao, caramelos de menta, chicles, cepillo de dientes, hilo dental, mini pasta de dientes, escarabajo de la suerte, etc., sigo teniendo esa maldita sensación, y  en contra de toda lógica, vuelvo a comprobarlo al menos ocho veces más. Mi neurosis obsesiva acaba anulando al raciocinio de mi única neurona y después de verme varias veces en el espejo (sobre todo para ver que no llevo ningún moco en mis fosas nasales), vuelvo a comprobar que mi cartera sigue estando ahí, pero ya no encuentro...mis llaves, y vuelvo a empezar otra vez con ese maldito ritual desde el principio, hasta que el reloj acaba rompiendo ese bucle infinito diciéndome: te quedan 12:25 minutos para llegar al curro, tienes que dejarlo. Entonces me marcho enfadado conmigo mismo, repitiéndome que por culpa ser un puto neurótico, voy  a volver a llegar tarde otra vez.  Lo peor es que por el camino sigo teniendo esa estúpida sensación de haberme olvidado algo y no paro de limpiarme la nariz con un clínex que por suerte no me he olvidado.

Todo esto me hace sentir un maldito neurótico, me odio a mismo por ser así, mi neurosis siempre acaba venciendo a la lógica, y mi razón acaba deprimiéndose porque nadie le hace caso, terminando por hacerse amiga de mis sentimientos, quizás la parte más sensible e insegura de mí. Todo esto hace que mi vida se esté convirtiendo en un caos, viviendo constantemente en un  enorme mar de dudas, que impiden que me aclare. Así por ejemplo, cuando estoy conduciendo y tengo que decidir si giro a la derecha o a la izquierda en el mismo camino que he hecho al menos 20 veces, hago un repaso a todo lo que tengo guardo en el disco duro de mi memoria, el cual agobiado por mi neurosis me responde: “creo que la derecha, pero no estoy seguro”, ¿por qué no consultas con la intuición?”, la intuición presa del pánico por mi neurosis me acabo diciendo: “mmmm, yo diría a la izquierda” ,¡joder ese camino de ahí me suena!, pero también puede ser porque los haya visto en alguna foto, ¡REDIOS!, “estoy actuando como la lógica”. En ese momento solo pienso: “¡actúa rápido!” sino la puta maldita neurosis volverá acabándote loco.

Cada vez siento que estoy más loco, estoy perdiendo todas mis facultades mentales, ya no tomo ninguna decisión, solo me queda ponerme el pijama para convertirme en ese antihéroe irresponsable y dicharachero que ocupa la parte más oculta de mi cerebro, a la que acabo consultando: “oye Rato, tú qué harías izquierda o derecha”, y Rato me acaba diciendo: “Pues derecha, ¡qué cojones importa!, siempre me consultas cuando tu neurona e intuición falla, pero recuerda que a mí no me puedes pedir responsabilidades”.

Después de haberme montado toda esa paja mental, decido que la derecha, igual podría haber dicho la izquierda, pero como Rato es un tío tan seguro me acabo fiando de él. Así que giro a la derecha, y entonces cuando no han pasado ni 4,53 segundos, por un descuido de mi neurosis, mi neurona me comunica vía “flash back” que me he vuelto a equivocar de camino, igual que las últimas tres veces que he pasado por allí. Una mala hostia empieza recorrer mi cuerpo, mientras mi ego baja al inframundo, y el caos interior vuelve a reinar, dando finalmente paso a una neurosis compulsiva que no para reírse a carcajada limpia de mí. Sé  que es su momento de gloria, porque sabe que me estoy poniendo muy nervioso. En ese preciso instante sé que ya no puedo hacer nada, ¡se ha apoderado totalmente de mí!  Así que cuando llego a donde dios quiera que sea, estoy agotado después de tan tremenda lucha interior. Gracias al poco ego que me queda, consigo echarle  la culpa algún jefe, compañero,  cliente, amigo/a y  mis principios secuestrados por mi neurosis, acaban derrotados, dejando que mi mente tenga pensamientos impuros como: “Maldito hijo de su madre, estos “gilis” no paran de sacarme de quicio, ellos son los culpables de mi puta neurosis y no yo, sino fuera porque soy un santo, mandaba a toda esta pandilla de anormales al carajo, me sacrifico siempre por  ellos y me acaban volviendo loco”.

¡Bueno que le voy hacer! Después de todo este rollo, me despido porque tengo que ir a la iglesia para confesar todas aquellos pecaditos que puede haber cometido por culpa de los demás.

Os quiere a pesar de todo,

Rato Raro

jueves, 26 de mayo de 2011

Porque soñar es gratis


Ahora que vuelve al candelero la negociación colectiva, me vienen a la cabeza una serie de preguntas como: ¿Se vendo lo ojos ZP para no ver la burbuja inmobiliaria y financiera que posiblemente provocaron otros?, ¿la subida de los salarios genera inflación?, ¿Por qué los salarios han crecido por debajo de los precios? ¿Por qué en los última década ha descendido el porcentaje del PIB que se refiere a la partida de salarios mientras aumentaba el número de trabajadores? Después de haber consultado esto con la almohada, he llegado a la siguiente conclusión: los trabajadores han ido perdido poder adquisitivo, mientras que las nuevas personas que se incorporaban al mercado de trabajo eran remuneradas por un puñado de euros. ¡Creo que por esta teoría podría ganar el nobel de economía!

Reflexionando un poco más sobre esto, me he dado cuenta que mientras todo lo anterior sucedía, había un importante número de especuladores que iba acumulando montañas de dinero hasta que un tsunami inmobiliario y crediticio se los llevo por delante. Después de todo esto, llegó el día en que empezaron a caer los beneficios de muchas empresas, lo que supuso el despido de más de tres millones de personas.

Estoy sorprendido porque ahora algunos economistas lumbreras descubrieron que no somos un país competitivo y que para poder serlo como China, Brasil o India, la única alternativa es que los salarios bajen y que se trabajen un mayor número de horas. Creo que el objetivo de esto es poder competir con ellos ¿en precios más bajos?

No hace falta tener una licenciatura en económicas para saber que para ser más competitivo lo que hace falta es pagar más a los trabajadores más cualificados, innovar, invertir adecuadamente, gestionar con un mínimo de sentido común y vender mejor. Entiendo yo, que si la negociación colectiva se pactará sobre estos temas, estoy seguro de que llegaríamos a un acuerdo y saldríamos de esta. Solo tendríamos que negociar sobre calidad, estabilidad y creación de empleo.

Si esto si hiciera así, el estado podría obligar a las empresas con grandes beneficios a financiar políticas activas de empleo. Solo siendo conscientes de que todos los agentes económicos deben remar en la misma dirección se podrá invertir la tendencia y convertir a nuestra economía en competitiva.

Soy consciente de que en estos momentos ni al gobierno ni a la patronal ni sindicatos le interesa seguir este camino, así que dejaré de hacerme preguntas y seguiré soñando por una sociedad más justa.

Un abrazo,

Rato Raro

domingo, 22 de mayo de 2011

Mis adorables vecinitos


Queridos insoportables vecinos:
Aún que normalmente soy un hombre educado, hoy estoy hasta la web de esos hijos de Belcebú que tenéis por hijos, y de su puta afición por corretear  como una manada de ñus por todo el piso, causando un martilleo en mi minúsculo cerebro y oídos, peor que un dolor de muelas.
Cualquier blogero en su sano juicio comenzaría este post diciendo: Me cago en vuestra puta madre y en todos vuestros jodidos muertos, pero como soy una persona versada y educada, os diré: Me defeco con placer en la profesional de vuestra madre,  y me defeco en la totalidad de vuestros difuntos, limpiándome mis pequeñas posaderas con vuestro maldito árbol genealógico.
Como ciudadano con profundos valores que soy, quiero salvar el planeta, y he pensado en varias soluciones para que esos pequeños monstruillos  dejen de darme por culo, por ejemplo, perdón he vuelto a ser soez, dejen de darme, sin ningún tipo de satisfacción aparente, continuamente por el pompis y logren, dentro de lo que su raciocinio les permita, ser criaturas mínimamente civilizadas y comportarse como personas, en lugar de fieros animales salvajes.
La primera idea que se me ocurre sería grabar sus voces en una cinta, y reproducirlas al revés en presencia de algún cura, especialista en exorcismos, así podré saber de una vez, si están poseídos por algún demonio, o si debemos descartar esa posibilidad y recurrir algún especialista en psiquiatría.
La segunda idea, tal vez sea un poco más dura, pero no por ello menos justa y efectiva, sería serrarle las piernas para que no pudieran correr más, pero no penséis que soy tan despiadado, las conservaría en una criogénesis para poder implantárselas en un futuro, siempre y cuando vuelvan a ser calificados como seres humanos triple A, que la agencia internacional Moodales les quitó en su día.
La tercera idea sería dar a todos mis vecinos, algún tipo de droga que desinhiba todos esos impulsos asesinos que han ido reprimiendo durante todo este tiempo, dando así rienda suelta a esa mente maliciosa y retorcida que a todos se nos despierta cuando llevamos media vida tocándonos la web.
Desde muy pequeño siempre he pensado en el bien de la humanidad, por eso, y porque hoy he decido darme un descanso en mi participación activa en el movimiento “Democracia Real Ya”, tenéis la suerte de poder leer algunos consejos respecto a los trastornos mentales que viven vuestros hijos. Para empezar, el tiempo de vida que les quede antes de que desaparezcan en extrañas circunstancias y con partes de su cuerpo amputadas, deberían tener una vida normal y libre de las burlas, con la que vosotros les habéis condenado a vivir al bautizarlos con esos nombres, tan ajenos a nuestra cultura o inadecuados para nuestros rasgos faciales. Probablemente Chita sería más adecuado que Jonathan o Jenifer, que sin quererlo asemeja más su comportamiento al de un turista anglosajón. La única explicación que se me ocurre, antes quiero dejar claro que no soy biólogo por si alguien se siente ofendido, es que este fenómeno al igual que en el resto del medio natural, ha provocado una evolución de los genes desde los primates hasta convertirnos en seres humanos, diferenciándonos de estos en volumen de pelo, comportamiento e inteligencia, pero en algunos casos esto no sucedió así, conservando  tal y como se puede observar entre los miembros de mi comunidad de vecinos, un primitivismo ancestral que sigue afectando a su conducta.
Y ya  por último, un aviso, evitad cruzaros conmigo, sobre todo si llevo un serrucho entre mis manos, no respondo de mis actos.
Un abrazo,

Rato Krueger          
            



miércoles, 4 de mayo de 2011

Return of the consejillos erótico – festivos


La verdad, llevo un tiempo en el que no se ocurre nada que escribir en este blog, así que he decido aprovecharme un poco de vosotros y volver a postear las consultas que me hacéis llegar a nosoyunmendrugo@gmail.com. Espero poder excitaros a todos un poco...y arreglaros un poco vuestra lívido

Las cuatro consultas que he seleccionado esta vez dicen así:

Consulta 1 de Penetrator

Querido Rato, siempre me han “puesto” los superhéroes, con esos pijamitas de licra con colores chillones, y eso sí: muy, muy...apretaditos, como los que lleva Superman, Batman, o el Capitán América. Ahora desde que se que tú también eres un superhéroe  de los que llevas pijamitas ajustados no paro de tener sueños húmedos contigo. ¿Podrías ayudarme a superar esta obsesión?

Querido amigo, lo primero de todo decirte que yo no soy para nada un héroe sino más bien un antihéroe como dejo claro en mis datos personales. Segundo, yo a diferencia de los que has nombrado no llevo los calzoncillos por encima del pijama y ¡no!, repito ¡no! ¡nollevo ninguna prenda de vestir de licra!. Si llevará un pijamita de licra el resultado sería este:



Espero que esta imagen te ayude a superar a esta obsesión, en cualquier persona normal sus efectos serían muy positivos. Si este no es tu caso, ¡ERES UN MALDITO ENFERMO! y por favor: ¡NO ENTRES MÁS EN ESTE BLOG!













Consulta 2 de Yomelofollotodo

Hola Rato soy una joven ninfómana que no llega a fin de mes, siempre he querido tener un vibrador como el resto de mis amiguitas, pero yo no tengo dinero. El otro día probé con algo casero y utilice la miniprimer, llevo vibrando una semana, parezco Pocholo un sábado por la noche y así es muy difícil abrir el buzón, ¿Qué puedo hacer?

Querida amiga puedes ponerte unos zapatos de plomo  y ya no te mueves más, pero para el resto de las mujeres pobres que quieran un vibrador y no tenga dinero, podéis hacer uno de forma casera, pero de manera mucho más segura, siendo la siguiente receta:

Cogéis un calipo os lo tomáis y dentro del recipiente metéis el móvil con la opción vibrador, os introducís el calipo y que os llame vuestra mejor amiga, y nunca, nunca... se lo cojáis.



Consulta 3 de Speed Conejito

Hola Rato, tengo un problema, mi pareja llega al orgasmo a penas le toco, pero lo de ayer fue muy fuerte, le dije: he comprado medio conejo para la paella y se corrió. ¿Es normal?

Querida amiga, no es normal que le digas a tu pareja que te compras medio conejo para la paella y se corra. Hagamos la siguiente prueba, hoy cuando llegues a casa dile: Acabo de hacer una ensalada de pepino, si también llega al orgasmo es que le va todo.

Consulta 4 de Teniente Risitas

Hola Rato Raro, soy lector de soyunmendrugo (eso la verdad, te lo podías haber callado porque no me importa lo más mínimo) y he llegado hasta este gracias a él. Tengo un problema, no puedo parar de reírme de mi novia cuando estoy en la cama, últimamente le ha dado por hacer el 69, pero es que ella es paticorta y tiene los brazos muy largos. Cuando nos lo ponemos hacer parecemos dos fichas de tetris que no encajan y claro a mi me da la risa tonta, ¡es horrible!, ¿Qué puedo hacer?

Queridos amigos, tened mucho cuidado en estos casos, en esa posición y riéndote, se te puede escapar lo que nunca se ha de escapar y como se te escape en la cara de la ficha de tetris, vas a dejar su cara como la de Zapatero y sus pelos como los de Anasagasti después de un vendaval. Lo que le tienes que decir a tu pareja querido amigo es: Cari, tu con ese cuerpo no estas para hacer un 69, estas para estar en una urna en el museo de ciencias naturales.

Bueno amigos/as espero haber sido de vuestra ayuda, disfrutad pero hacerlo siempre con mucha precaución, un abrazo, vuestra ratita preferida:

Rato Raro








lunes, 25 de abril de 2011

Menuda nochecita


El sábado pasado cogí el bus por la noche, influenciando por las virtudes del transporte público que pregona nuestro alcalde. Alguno de vosotros estaréis pensando: ¿Virtudes?, vale, si, soy un poco ingenuo. Supongo que eso, a parte de mi pijamita, es lo que enternece a tantas mujeres.

En el post de hoy os voy a contar mi experiencia con el servicio nocturno de autobuses de mi ciudad. Así comienza mi peripecia:

Llegué a la parada de bus todo ilusionado, esperando que éste llegase como mucho en 5 minutos. Como vi que a la media hora no llegaba, cogí la estampita del niño Jesús que siempre llevo conmigo, encendí un velorio que mangué en un pafeto y recé con toda la fe que tenía en el bolsillo con la esperanza de que en las próximas  dos horas pasara el bus que me llevase hasta casa.

Al final parece que no tenía suficiente fe y el bus no paso en todo este tiempo. Pensé en alguna otra alternativa, pero la triste realidad es que la única forma de llegar a casa cuando acabas ciego perdido en una noche de juerga y ninguno de tus amigos te lleva porque va peor que tú, es el transporte público o el coche de San Fernando. Alguno de vosotros me dirá que el taxi es una alternativa, pero yo ya hace tiempo que la descarté, no por la crisis o porque sea un agarrado sino porque cuando estoy algo cocido, toda la gente que lo está menos que yo, levanta la mano más rápido y al final no hay manera de coger uno.

Siempre es la misma mierda, todo es por culpa de las malditas promociones. Empecé en un bareto  que tiene la típica oferta de 2X1 en cubatas, y como ninguno de mis amigos bebe ron, tuve que bebérmelos a pares. Luego, fui a un pafeto donde daban regalitos con cada copa de “Santa Teresa”, a mi la verdad es que estas cosas me pierden, y empecé a tomarte una tras otra, hasta que conseguí la camiseta, el llavero, las gafas de sol, la linterna, el sombrero, el pantalón pirata, las sandalias y un pijamita de asas. Aún me quedaban otros diez regalos, pero no podía más y abandoné. Me largué frustrado y bastante ciego, por cierto.

Mientras me dirigía a la parada tuve que atravesar un parque en el que no paré de hablar con las farolas, contándoles todas las chorradas que venían a la mente como si se tratará de algún amiguete. La verdad, es que ellas siempre me escuchan y nunca me interrumpen, no como los listos parchís de mis amigos que siempre me acaban cortando el rollo para contarme alguna de sus historietas o darme algún estúpido consejo. Todo parecía perfecto, hasta que me di cuenta que las farolas me contestaban y claro, me tiré dos horas hablando con ellas de lo divino y lo humano, ¡Dios, se me estará yendo la olla!

El domingo me pasé por el mismo parque y las farolas pasaban de mí. Me ignoraron completamente como si no me conocieran. Como si no hubieran estado toda la noche anterior de palique conmigo. Unas hijas de su madre, vamos.

Y llegados hasta este punto yo me pregunto: ¿Por qué todo lo que acabo encontrando los sábados por la noche, acaba pasando de mí el domingo?

Esta es otra pregunta para las que no tengo respuesta.

Un abrazo,

Rato Raro




PD: No recuerdo como he llegado a mi casa.