
Reflexionando un poco más sobre esto, me he dado cuenta que mientras todo lo anterior sucedía, había un importante número de especuladores que iba acumulando montañas de dinero hasta que un tsunami inmobiliario y crediticio se los llevo por delante. Después de todo esto, llegó el día en que empezaron a caer los beneficios de muchas empresas, lo que supuso el despido de más de tres millones de personas.
Estoy sorprendido porque ahora algunos economistas lumbreras descubrieron que no somos un país competitivo y que para poder serlo como China, Brasil o India, la única alternativa es que los salarios bajen y que se trabajen un mayor número de horas. Creo que el objetivo de esto es poder competir con ellos ¿en precios más bajos?
No hace falta tener una licenciatura en económicas para saber que para ser más competitivo lo que hace falta es pagar más a los trabajadores más cualificados, innovar, invertir adecuadamente, gestionar con un mínimo de sentido común y vender mejor. Entiendo yo, que si la negociación colectiva se pactará sobre estos temas, estoy seguro de que llegaríamos a un acuerdo y saldríamos de esta. Solo tendríamos que negociar sobre calidad, estabilidad y creación de empleo.
Si esto si hiciera así, el estado podría obligar a las empresas con grandes beneficios a financiar políticas activas de empleo. Solo siendo conscientes de que todos los agentes económicos deben remar en la misma dirección se podrá invertir la tendencia y convertir a nuestra economía en competitiva.
Soy consciente de que en estos momentos ni al gobierno ni a la patronal ni sindicatos le interesa seguir este camino, así que dejaré de hacerme preguntas y seguiré soñando por una sociedad más justa.
Un abrazo,
Rato Raro
2 comentarios:
"Soy consciente de que en estos momentos ni al gobierno ni a la patronal ni sindicatos le interesa seguir este camino, así que dejaré de hacerme preguntas y seguiré soñando por una sociedad más justa."
¿Y por qué crees que no les interesa? ¡Vaya lección magistral, Sr. Rato! Salud(os).
No les "interesa" por sus propios "intereses" que por desgracia van en contra del "interés" general.
Un abrazo,
Rato Raro
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